La textura de los campos vibra y resplandece como las llamas del fuego; se aproxima el agua...paliativa y en vano, pues no acontece al escenario urgente de la expresividad. La pintura es cuerpo y materia, es huella y sensación conjugada sublimente con los elementos de la naturaleza. El fino horizonte lejano, utópico; es evanescente pero no ausente.
viernes, 11 de diciembre de 2009
obra de la serie mis paisajes - técnica mixta sobre tela

La textura de los campos vibra y resplandece como las llamas del fuego; se aproxima el agua...paliativa y en vano, pues no acontece al escenario urgente de la expresividad. La pintura es cuerpo y materia, es huella y sensación conjugada sublimente con los elementos de la naturaleza. El fino horizonte lejano, utópico; es evanescente pero no ausente.
La textura de los campos vibra y resplandece como las llamas del fuego; se aproxima el agua...paliativa y en vano, pues no acontece al escenario urgente de la expresividad. La pintura es cuerpo y materia, es huella y sensación conjugada sublimente con los elementos de la naturaleza. El fino horizonte lejano, utópico; es evanescente pero no ausente.
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TEXTO DE ARTISTA
"Obra perezosa y vehemente a la vez, mis pinturas son fieles a sí mismas, instrumentos catárticos de torbellinos internos e imágenes claras de un descanso resignado.
Muta en técnica y estilo, en color y textura porque busca incesante una manera de hablar y expresar eso que no se dice y que ahoga si no se plasma. Mi obra de un tiempo a esta parte ha sido remanso de pasiones dormidas y otras veces prostituta de pedidos burgueses. No me canso de buscar un diálogo en comunión que da por resultado productos impávidos, de admiración o rechazo.
Incondicional, siempre está presente al antojo de pretextos o excusas; pero ya se vislumbra el instante primigenio en que nacen todas las cosas; de ser uno los dos, idénticos, fieles y comprometidos..."